martes, 24 de abril de 2007

Si, así soy yo...

Afortunadamente nunca llegué a ser abogada…es una de esas cosas que se me han metido en la cabeza y hasta que la intenté, no tuve la total convicción de que no era lo mío…y no sólo eso, sino que era de los oficios para los que menos servía.
Aún así y después de aparentar leer códigos y sentencias por un año entre los muros del Externado, me siento en la obligación de decir que el castigo no resultó muy severo: me “extraditaron” a Londres…allá –según mi mamá- podía pensar lo que quería hacer, aprender inglés, ser independiente, aprovechar el tiempo…claro, yo nunca pregunté que era aprovechar el tiempo para ella: me cortaron la luz, me perdí en el metro, estuve a punto de ser atropellada más de una vez –los carros nunca venían por donde yo miraba- , me vestí de pollo y repartí volantes, trabajé en un cine y dejaba entrar a todo el que me pusiera cara de que no le alcanzaba para la boleta…Fue un año excelente, llegué sin un peso ahorrado, con una cantidad de camisetas que ahora me avergüenzan, un celular que aún no he podido activar, y por supuesto, bilingüe. Misión cumplida.

Viví en Cartagena hasta los 14 años, y llegué a Bogotá por el divorcio de mis papás que “casualmente” coincidió con el traslado laboral de mi mamá, y la verdad, no me gustó, de hecho, odiaba la ciudad. No podía salir descalza, en la tienda no me fiaban, nunca conocí a los vecinos y la gaseosa se la tomaban al clima…al clima de que? Nunca he entendido eso…Además de eso, en el colegio me preguntaban que si yo todos los días iba al mar –ellas iban todos los días a Monserrate?-
En realidad mi primera opción después de derecho no era comunicación, era veterinaria, me encantan los perros (de hecho el mío se perdió hace 5 meses y aún lo lloro) y pensé que eso era suficiente…estaba MUY equivocada. Mi mamá –de nuevo- me hizo caer en cuenta de algo, soy asmática, le tengo terror a los caballos y a las vacas, las fincas me dan alergia, y no puedo estar más de dos días en un sitio donde no haya señal de celular y no exista Carulla.
Descubrí que me encanta hablar incluso cuando no me lo piden, que los profesores también son gente, les da guayabo, tienen sentimientos y se duermen en clase, y que en los ensayos de 5 páginas era posible sacar cinco sólo escribiendo 3. Tengo la fortuna de haber conocido muchas personas valiosas en la universidad, y por eso puedo decir con conocimiento de causa que hay pocas cosas en el mundo que unen tanto como compartir un susto por un trabajo entregado después de la hora, o porque el computador se bloqueó a las 3am después de 50 hojas escritas. (Mi agradecimiento formal a la Comercial Papelera, no sé que sería de mí sin su ayuda).
Siempre he sido una persona de pocos amigos y familia grande. Tengo 3 hermanos (2 hombres y una mujer) que significan todo para mí. El mayor es arquitecto y le encanta hablar con cara de experto de cosas de las que no tiene ni idea (comida neozelandesa, aviones de combate, a donde desemboca el shut del edificio…), sigo yo y después mi hermana, ingeniera de telecomunicaciones que después de trabajar 5 meses en una reconocida compañía de celulares se enteró de que un minuto a Europa no cuesta lo mismo que un minuto a Bogotá. El menor tiene 21 años, ahora está fuera estudiando inglés, y tres meses después de aprender a manejar me confesó que nunca había metido reversa… -Yo iba con el en carro-.
Mi mamá y mi papá merecen casi que un capítulo especial: mi mamá estudió derecho y es Magistrada, todavía va al sastre porque según ella, “no hay nada como lo que uno manda a hacer”, nunca aprendió a manejar y en contraste con eso, maneja a la perfección el e-mail, el Messenger y cuando se le acaban los minutos manda mensajes de texto. Mi papá es médico, tiene 67 años, no le gusta el trago pero cuando está con sus amigos se toma una cerveza con hielo “para no quedar mal” , y tiene cara de papá Noel y alma de electricista/carpintero/pintor de brocha gorda/diseñador de interiores/plomero/. Sobra decir que todo lo que “arregla” lo termina de dañar y si arma una mesa y le sobra un tornillo, “es porque realmente no es necesario”.
Por tener la familia que tengo, puedo decir que casi nada me avergüenza: si vamos a comer todo el restaurante se entera de lo que hablamos, mi papá le aplaude al mesero para que nos atienda, mi hermano pide una cerveza “niquelada” en vez de “michelada”, y mi mamá pide una “fantasía de arequipe” y hace cambiar el arequipe por chocolate, el chantilly por salsa inglesa, las nueces por uvas pasas…y se queja porque eso no fue lo que ella pidió. Me ENCANTA mi familia y estoy orgullosa de ellos.
Viniendo de donde vengo, sobra decir que yo también tengo algunas “particularidades”: no toco las barandas de las escaleras porque me imagino cuantas millones de manos han estado ahí, después de hacer mercado siempre se me queda una bolsa de algo perecedero en el baúl y lo encuentro al día siguiente, detesto hacer vueltas de banco porque a veces llego y me dicen que “no hay sistema”…quien inventó el sistema???, siempre he pensado que en todos los restaurantes –incluso los más elegantes- deberían dar cubiertos desechables, se me pierde el carro en todos los parqueaderos de los centros comerciales y odio los compañeros de viaje que no entienden que no quiero hablar, que tengo sueño y que después de 3 horas de atraso del vuelo sólo me he tomado un tinto.

Me encanta el tinto, y cuando empecé a hacer mis prácticas en una agencia de relaciones públicas se me presentó un pequeño problema…por supuesto, la cafetera era eléctrica y a mi me fascina el tinto tradicional, hecho con colador. La cafetera la aprendí a manejar en 2 minutos pero nunca entendí la proporción…cuanta agua y cuánto café? Aparte de el dichoso artefacto para hacer café, algunas cosas particulares de la tecnología me cuestan trabajo…el escáner, el fax (“con este botón doy línea?”) , las palms con 20.000 funciones y apenas 8 teclas, y cuadrarle la hora, la fecha, las coordenadas, la temperatura y el cuadrante del universo en el que estoy ubicada a un reloj despertador.
Así mismo, puedo decir que soy muy analítica, que me llevo bien con todo el mundo, y que me encanta relacionarme con personas que quizás a simple vista no tengan nada en común conmigo porque la tarea de demostrar lo contrario me parece fascinante. No me intimidan los lugares pretenciosos, los títulos o los altos cargos, pero me intimida la honestidad, la experiencia y la calidez humana, la gente que cuenta con esos atributos me pone nerviosa porque eso para mí si es digno de admirar.
No me considero una persona compleja, pero si con muchos matices, soy sumamente práctica en mi manera de hacer las cosas y no considero que en todos los casos la complejidad equivalga a inteligencia porque algunas veces es mucho más difícil simplificarse que complicarse, no me gustan los términos pretenciosos si no son necesarios, ni las personas que escriben con un diccionario a la mano porque desconocen el significado de la mitad de las palabras que emplean.
Por eso me encanta el cine de tramas simples, no considero que el cine comercial sea malo y que el cine arte sea bueno, sino que hay buenas y malas películas, voy a ver explosiones, historias de amor y de guerra y lo que compro de comer me tiene que durar toda la función. No le encuentro sentido a el rollo de la nueva era, al feng shui (y si quiero poner mi sofá contra la ventana que?) y no prendo incienso porque me parece que si el infierno existe, debe tener ese olor. Me encanta oir La Mega, leer libros que han sido o van a ser películas y leer historias de terror porque siempre las relaciono con algo que me ha pasado. Soy una lectora ávida de revistas, periódicos y artículos de Internet, y no veo noticieros a menos que algo extraordinario ocurra porque le dedican mucho tiempo a los deportes y honestamente, me aburre.
En mi vida quiero hacer muchas cosas, seguir estudiando es una de ellas porque vivo en una competencia imaginaria con todas las personas que sé que profesionalmente están en el mismo nivel que yo, y me aterra pensar que pueden ser más experimentados, con más vivencias, mejores. Soy ambiciosa, quiero crecer profesionalmente, quiero que mi opinión llegue a ser necesitada y quiero definitivamente estar algún día a la cabeza de mi propia agencia, pero así mismo, soy consciente de que no es fácil y que teniendo todo el dinero del mundo no sería suficiente porque no quiero sólo
el dinero, quiero el conocimiento, el Know how.
















5 comentarios:

Sade Reloaded dijo...

Me pareces una chica muy interesante. Te visitare a menudo-.

ZIPEO dijo...

Tienes una sencilles que abruma.Me gusta la gente como tu, que ve en la sencillez un motivo de felicidad.

Gina dijo...

Gracias Zipeo por leerme,y si, creo que la felicidad está en lo simple...Un abrazote!

isa dijo...

Y que te parece comentar que se puede conocer a gente super linda en lugares no tan lindos...
Eres unica mile, espero que seamos amigas hasta viejitas.

Kari dijo...

Está muy bueno el artículo pero quisiera corregirle algo:
En esa época no pensaba que el minuto internacional costaba lo mismo que el nacional, resulta que me dijeron que mi plan era cerrado y no lo era. Nunca me enteré y me pasaba todos los meses hasta que al final llegó semejante factura...
Nunca comento tus artículos pero sentí que era necesario hacerlo para aclarar las cosas...jejeje te pones pesadaa a veces werfsfdskdlfvklsddrs GDM
Un beso de tu hermanita